La vida pasa.
Pasa tan rápido como ese pitido del reloj cada hora.
Pasa como ese segundo en el que nuestras miradas se cruzan.
Pasa como ese suspiro que dice 'se acabó'.
Y pasa tan, tan rápido, que sólo tengo que verte de espaldas para saber que eres pasado.
Ahora mis comisuras se pasan estiradas todo el día, y no es gracias a ti.
Ahora entiendo que no vale con pasar página, que hay que quemar el libro.
(Lo siento). Lo tuve que quemar. No querías llegar hasta el final; y que te quedases parado en un capítulo y no quisieras seguir leyendo, dolía.
Pero, ahora sé que cuando quemas un libro, la vida te regala otro.
Adiós.
Ahora lee otra persona. Leo con otra persona.
Y nos perdemos en cada estrofa, cada párrafo. Me pierdo entre sus palabras.
Y hago lo imposible para seguir perdiéndome en él.
Perdiéndome, he llegado a tocar las estrellas sin quemarme. Y es que, tiene el firmamento en la espalda.
La vida pasa.
Pasa tan rápido como ese momento en el que cierro los ojos y hago girar la bola del mundo, para buscar lugares donde perderme con él.
Luego recuerdo que, aunque no haya visitado todas las ciudades de este mundo, sé que mi lugar favorito son sus brazos. Y ahí la vida se para.
¿Sabes? Me sujetas. Me pierdo en ti. Y sólo así, me encuentro a mí misma.
¿Sabes algo más? Cuánto más me sujetas, más miedo tengo de caer.
Permíteme seguir viendo el firmamento cada noche.
Y no dejes de sujetarme.
Que no hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. He aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que los tacones a las cuatro de la mañana, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas. Y sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho.
sábado, 14 de septiembre de 2013
viernes, 2 de agosto de 2013
Agosto.
Agosto. Día nublado. Día perfecto para tenerte entre mis piernas, y tener tus comisuras estiradas en mi sofá.
Lluvia, aparece. Quiero ver cada gota caer, y darme cuenta de que te necesito. Y no a kilómetros. ¿A milímetros? Demasiado lejos.
Ven. Tírame al suelo. Vuelve a Rómpeme la falda.
Que lo malo del amor es que sufres, pero es que llega un momento en el que sabes que se acabó la parte mala. Y lo bonito de esto, es que después de 19 años, lo sé. Que tú vas a ser mi despertador cada mañana.
No tengas miedo. Yo lo haré desaparecer. Es absurdo negar lo evidente.
Ven. Tírame al suelo. Y antes de romperme la falda y ponerme los pelos de punta por tener tu aliento en mi cuello.. admite que cuando me echas de menos, me quieres de más.
Lluvia, aparece. Quiero ver cada gota caer, y darme cuenta de que te necesito. Y no a kilómetros. ¿A milímetros? Demasiado lejos.
Ven. Tírame al suelo. Vuelve a Rómpeme la falda.
Que lo malo del amor es que sufres, pero es que llega un momento en el que sabes que se acabó la parte mala. Y lo bonito de esto, es que después de 19 años, lo sé. Que tú vas a ser mi despertador cada mañana.
No tengas miedo. Yo lo haré desaparecer. Es absurdo negar lo evidente.
Ven. Tírame al suelo. Y antes de romperme la falda y ponerme los pelos de punta por tener tu aliento en mi cuello.. admite que cuando me echas de menos, me quieres de más.
domingo, 7 de abril de 2013
Inexplicable.
Me canso. Me canso de andar y no llegar a ningún sitio. Me canso de los
besos de una noche, de follar por follar, de las palabras bonitas, que sólo son
eso y no hay hechos después. Me canso de sonreír y por dentro estar rota.
Estaba cansada hasta que
llegaste. Un día 7 como hoy. Con los brazos abiertos y una sonrisa que podría
distinguir en cualquier sitio. Gracias por llegar, por empotrarme contra la
pared. La cadera sudando sin prisa. Ahogarme en gritos de satisfacción. Tus
manos en mi piel, joder, no me falles, fóllame otra vez.
Tengo un problema.
Mariposas. Cosquillas. Sensación de quererte. Me he visto en tus ojos y me he
dado cuenta de que soy importante. De que te estás pillando como yo. ¿Y ahora
qué? Joder. Que tú eres de follar por follar. Y ahora las cosas cambian. Te
sientes querido, es cierto, me importas. Sientes que hay alguien que estará las
25 horas del día, y eso te gusta. Te impresiona. Te alegra. Te enamora.
No sé
si esto es bueno o malo. Sólo sé que no quiero que te vayas. Ahora no. Ahora quédate. Quédate. Un día. 1440
minutos para vernos en mi cama. Conocer todas las paredes de tu casa. Para besayunar,
comernos a las 6. Para hablarle a los demás del cielo de tus labios. Para que
caiga un aguacero de te quiero's..
Quédate sólo hoy. Cuídame hoy. Apóyame hoy.
Quiéreme hoy. Píllate hoy, un poquito más todavía.
Si luego te quieres ir
porque te parezco poco, vete. Sé que no lo harás.
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