Que no hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. He aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que los tacones a las cuatro de la mañana, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas. Y sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho.
sábado, 4 de febrero de 2012
Perdona mi debilidad, pero no sé por qué sin ti me es tan difícil vivir. +3
¿Todavía no has comprendido que para hacerme feliz hace falta muy poco? Un helado de chocolate, quizá dos. Hacerme sonreír, un paseo juntos y que pase lo que tenga que pasar. Pero desde que apareciste en la puerta de mi casa a las cuatro de la mañana con un batido de fresa y un beso, sólo para mí.. no me hace falta ya nada, solo tú.. ya me dan igual los helados, los paseos, los caprichos y las cosas cuquis. Solo te quiero a ti en mi lado derecho de la cama todas las mañanas, y que dentro de muchos años cuando me pregunten quién fue el amor de mi vida, girarme y ver que sigues ahí.
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