Agosto. Día nublado. Día perfecto para tenerte entre mis piernas, y tener tus comisuras estiradas en mi sofá.
Lluvia, aparece. Quiero ver cada gota caer, y darme cuenta de que te necesito. Y no a kilómetros. ¿A milímetros? Demasiado lejos.
Ven. Tírame al suelo. Vuelve a Rómpeme la falda.
Que lo malo del amor es que sufres, pero es que llega un momento en el que sabes que se acabó la parte mala. Y lo bonito de esto, es que después de 19 años, lo sé. Que tú vas a ser mi despertador cada mañana.
No tengas miedo. Yo lo haré desaparecer. Es absurdo negar lo evidente.
Ven. Tírame al suelo. Y antes de romperme la falda y ponerme los pelos de punta por tener tu aliento en mi cuello.. admite que cuando me echas de menos, me quieres de más.