Que no hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. He aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que los tacones a las cuatro de la mañana, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas. Y sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho.
Está empezando a acabar este año, otro más junto a ti. Y siempre digo lo mismo pero no puedo evitarlo, ya que eres tú a quien quiero más que nadie; aunque me esté empezando a cansar de repetirlo.. porque ya le he gritado a todo el mundo que te quiero. Pero jolín, es que no me importa.. no me importa en todo este tiempo haberme estudiado y aprendido el mapa que forman tus lunares en la espalda, tampoco me importa haber tenido que aprenderme y saber el lenguaje de tus ojos, ni el compás de tus andares, no me importa saberme todos los acordes de tu risa, ni saber a que hora llegas a casa, no me importa haber llorado de vez en cuando, ni haber reído sin saber por qué, no me importa que se me ponga cara de tonta al escuchar tu nombre, ni me importa tener frío porque sé que me lo quitas de un plumazo, no me importa haber esperado o tener que esperar más porque vales la pena, no me importa haberme estremecido con la suavidad de tu lengua, ni me importa todo lo que pase a mi alrededor.. ya no me importa nada, ya sólo me importas tú, tú y tú. Me declaro adicta a ti.
Y quiero un 2012 contigo, un 2013 y todos los años del mundo que nos queden.
Creo que nuestras vidas acaban de comenzar, por primera vez en la vida sé que es lo que quiero. Me parece extraño que una persona aparezca en tu vida y lo cambie todo. Alguien del que no sabías nada, del que habías prescindido sin mayores problemas hasta ese momento y que sin embargo se apodera de ti. Consiguiendo que a partir de entonces nada tenga sentido lejos de él, como si fuese la cuerda de la que pende tu vida, y entonces sucede, lo dice.. Te quiero. Primera persona del singular, presente de indicativo del verbo querer. Ocho letras, dos palabras. Miles de sentimientos.
Quiero que sea él lo primero que vean mis ojos al despertar por la mañana, quiero que sea él el que esté sentado enfrente de mí tomando café a las 8 de la mañana, quiero que sea él el que se meta conmigo en la ducha, quiero que sea él el que me suba la cremallera del vestido, quiero salir por el portal agarrada a su mano, quiero que sea él el que me haga cosquillas en el sofá, quiero que sea él el que esté sentado conmigo en la última fila del cine, quiero que sea él el que me dé las Buenas noches todos los días; quiero poder decir que es mío, quiero sonreír cada vez que digan su nombre, quiero tenerlo en mi cama cada amanecer y sentir su respiración en mi pelo, quiero caminar a su lado y con los ojos cerrados, quiero dejarme caer solo para que él me recoja, quiero besarle en cada esquina, quiero pasarme las tardes a su lado, sentados, hablando de lo puta que es la vida pero lo bien que ha hecho haciendo que nuestros caminos se hayan cruzado, quiero creer que puedo volar solo porque él me ha dicho que me iba a regalar la luna, quiero que sus besos sean más dulces que el chocolate, quiero que sea él el único que me haga el amor contra la pared, quiero que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos, quiero que sea él el que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer.
Y es que cuando conoces a ese alguien, de repente ocurre.. te enamoras de cada sonrisa, de cada tontería, de sus chistes, de sus gracias, de la forma en la que se peina, de las caras que pone, de sus miradas, de su forma de caminar y vestir, de sus gestos, de sus manías, de sus canciones favoritas, de sus detalles, de cada lunar que tiene en cada parte de su cuerpo, de la manera en que te quiere.. y todo cambia. Y cuando te acuerdas de la primera tarde, la primera frase, el primer te quiero; te das cuenta que sus chistes nunca dejarán de tener gracia, que al escuchar su nombre aparece en tu cara una irrevocable sonrisa y que con el roce de su piel te van a seguir temblando las piernas. Y es que cuando estás enamorada, de verdad, hasta las trancas.. lo sabes.
Quizá parezca adicta a la manera que tienes de hacerme feliz. Mañana será otro día, en que estaré contándote tonterías, en que cada brillo de mis ojos evidencie lo feliz que soy contigo. Y es que solo porque tú vives, mi mundo tiene el doble de estrellas en el cielo. ¿Sabes? Siento que ahora sí, ahora lo eres todo.